El rapto del cisne, una obra de arte hecha novela

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Elizabeth_Kostova_bajaEl Rapto del cisne se ha convertido en uno de los libros más vendidos de la escritora Elizabeth Kostova, considerada una de las mejores en la actualidad…

La escritora le concedió una entrevista a la Radio Nacional de Colombia.

El diálogo que sostuvo con el periodista Hernán Restrepo puede ser escuchado en el Blog de RTVC: http://bit.ly/giHQBZ

– En una entrevista, el joven escritor  Saša Stanišić, cuya primera novela titulada Cómo el soldado repara el gramófono fue muy exitosa, confesó que el proceso de elaboración de su segunda novela le costó mucho más trabajo. ¿Fue difícil para usted escribir esta segunda novela luego del éxito que tuvo su primera obra, La historiadora, que ha vendido más de 3 millones de copias?

Para ser honesta, la pasé muy bien escribiendo mi segunda novela. La gente siempre me lo pregunta, lo que me hace sentir que debió haber sido más difícil. Pero  cuando escribo, olvido todo lo demás. No recuerdo que haya escrito una novela anterior. Ni siquiera me acuerdo de mi nombre. Creo que es una forma de protección que la imaginación tiene.

– El argumento a partir del cual parte la historia, un hombre que intenta destruir un cuadro en la Galería Nacional y el psiquiatra que trata de averiguar por qué lo hizo, es realmente bueno. ¿Cómo se le ocurrió esta idea?
Creo que toda novela empieza con la visión de algo o una pregunta, o ambas. Y esta novela comenzó para mí con la imagen de este personaje llamado Robert Oliver, que sería una persona muy carismática, e imaginaba que cuando era tratado por su psiquiatra, no hablaría mucho. Así que tendríamos que aprender sobre él desde los puntos de vista de otras personas. Luego me pregunté, ¿qué experiencia ha causado que no quiera hablar? Entonces, la idea de este acto terrible que él trata de hacer, vino de mi interés en hacer de él un personaje silencioso respecto a algo importante.

Esta novela está llena de arte y es además un relato artísticamente muy bien logrado. ¿Podríamos decir que usted está interesada en construir un puente entre las artes plásticas y la literatura?

Estoy muy interesada en la conexión entre arte y literatura… Cuando estaba en la universidad, estudié mucho la historia del arte y me gustaba mucho pintar, aunque no soy una pintora profesional, me gustaría serlo. También siento que muchos escritores están celosos de los pintores porque ellos están en contacto directo con las imágenes, los colores y las formas. En cambio los escritores trabajamos con algo en blanco y negro, simbólico como lo es el alfabeto. Así que me encanta la idea de alguien que trabaja con el color tan directamente.

– Se nota que para esta segunda novela, al igual que lo hizo para La historiadora, hubo un profundo proceso de investigación. ¿Cómo fue? 

Sí, es cierto. Creo que me gusta investigar casi tanto como me gusta escribir. Tuve que investigar mucho sobre la historia del impresionismo y el arte en Francia durante el Siglo XIX. También fui a visitar muchos museos para ver las pinturas originales directamente. Esa fue una grandiosa experiencia. Así que hice investigación histórica, pero también sensorial, al buscar las pinturas yo misma y tratar de describirlas. Porque es muy complicado convertir una obra de arte en palabras.

Hablando más sobre las obras de arte que aparecen en su libro, hay muchas referencias a obras de arte reales. Pero la obra central de la novela, la que Rober Oliver trata de destruir con una navaja, se titula “Leda” y según dice usted es obra del pintor francés Gilbert Thomas. Al igual que habrán hecho muchos lectores suyos, busqué en Google esa obra, pero me encontré con que el autor no existe, aunque sí  existen muchas representaciones de “Leda” tanto en pintura como en escultura. ¿Por qué no hizo referencia a una obra real?

Es cierto. Muchas de las pinturas importantes en la novela son ficción. Aunque también hay menciones a pinturas y a artistas reales. Lo que pasa es que necesitaba que algunas pinturas se encajaran muy bien a mi historia. Por eso inventé mi propia versión de “Leda y el cisne”. Hay muchas versiones de ese mito a lo largo de la historia del arte. Pero necesitaba que esta Leda se ajustara mejor a mis personajes. Pero aunque son obras inventadas en el libro, se ajustan muy de cerca a las técnicas y momentos de la pintura francesa.  Por lo tanto, tuve que hacer mucha investigación también para crear estas pinturas apropiadamente.

El personaje central de El rapto del cisne es Andrew Marlow, un psiquiatra que debe descubrir por qué Rober Oliver quiso destruir el cuadro de “Leda”. Aunque es un médico, se comporta más bien como un detective, haciendo que su novela sea también una novela negra. Esto me hizo recordar al querido detective Philip Marlowe, protagonista de varias de las novelas de Raymond Chandler. ¿La similitud en los apellidos es a propósito?,  ¿quiso usted hacerle usted un homenaje al personaje de Chandler? 

Es una maravillosa pregunta. Resulta divertido pensar que lo pude haber hecho de manera inconsciente. Algunas veces elegimos los nombres de los personajes por razones que no sabemos. Pero elegí este nombre en honor al personaje de Joseph Conrad, Charles Marlow, ya que en “Lord Jim” es una novela que influyó bastante en El rapto del cisne, pues se trata de un hombre que está obsesionado con la vida de otro. Pero al finalizar el libro, me acordé de la existencia del detective Philip Marlow. Y estoy de acuerdo con que la mía también es una historia de detectives.  

– Curioseando lo que debaten sus lectores en los foros de internet, me encontré con que muchos tratan de establecer relaciones entre sus dos novelas. ¿Existen conexiones entre su primera novela La historiadora y su segunda El rapto del cisne? ¿O son historias totalmente independientes?

Me he dado cuenta en una forma general de que existen muchas conexiones entre La historiadora y El rapto del cisne. Porque ambas historias tratan sobre la investigación y trabajo detectivesco. Y ambas son contadas desde distintos puntos de vista, siempre con un narrador en primera persona. También distintas capas de tiempo en la historia. En El rapto del cisne, hay una capa de la historia que ocurre entre 1999 y 2000, mientras que otra ocurre entre 1870 y 1880. Así que, aunque son novelas distintas, su estructura tiene muchas cosas en común en la forma de utilizar cartas y documentos para construir la trama.

– Usted menciona la influencia de la obra de Joseph Conrad para esta novela. ¿Pero fue usted influenciada por otras novelas que aborden la relación entre el arte y la literatura, como por ejemplo “El retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde, o “El túnel” de Ernesto Sábato?

Siento que debería leer esa novela (la de Sábato). No la conozco y me gustaría anotar el título para leerla. Estoy muy interesada en novelas que tienen que ver con arte. Especialmente con la psicología tras una obra o un artista. Es divertido que mencione “El retrato de Doray Gray” porque yo estaba releyéndolo mientras escribía “El rapto del cisne”. Es ciertamente un libro más oscuro, pero para mí una obra maestra en cuanto a escribir sobre arte y describir una pintura.

– Finalmente, usted nació en Connecticut, Estados Unidos. Pero tiene una fundación dedicada a promover la literatura búlgara. ¿A qué se debe esto?

He visitado Bulgaria con frecuencia desde hace 20 años porque mi esposo es un científico búlgaro. Es un país que me ha fascinado a lo largo de los años. Y es uno de los lugares donde “La historiadora” ha ganado más lectores luego del inglés y el español. Eso es porque un tercio de la trama de “La historiadora” ocurre en Bulgaria durante el 1950. Bulgaria me ha dado mucha inspiración y yo quería retribuirles algo. El búlgaro es un idioma muy pequeño, apenas 13 millones de personas lo hablan. Es un lenguaje con una tradición literaria muy fuerte, de la que escuchamos muy poco en Occidente.  Por eso, mi fundación trabaja por ofrecer becas, incentivos, concursos y premios para escritores búlgaros. Me ha sorprendido mucho toda la atención que la fundación ha recibido y siento que en verdad estamos haciendo por los escritores allá.
RESTREPO: Despedida. Buenas reseñas por parte de la crítica.

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