Latinoamerica protegerá los caminos que dejó el Imperio Inca

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incasColombia, Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú firmaron, en Mar del Plata (Argentina), una Declaración que ratifica el compromiso de preservar el Qhapaq Ñan, eje principal de la red viaria del Imperio inca.

“Así se inicia la última etapa de un proyecto que comenzó hace 7 años, que ha necesitado la cooperación técnica de centenares de expertos para hacer el inventario de los elementos de ese acervo cultural extraordinario, armonizar las técnicas de conservación y llegar a una interpretación común de una historia compartida. Esta gran labor, coordinada por el Centro del Patrimonio Mundial de la UNESCO a petición de los 6 Estados por donde pasa la red viaria, constituye un testimonio de la fuerza de la cultura como factor de paz”, aseguró la Directora General de la Unesco, Irina Bokova.

“Este acuerdo multilateral para preservar un invaluable Bien de Interés Cultural, material e inmaterial, es de enorme trascendencia como símbolo de cooperación entre países hermanos. El camino principal andino fue en su momento el sistema que permitió la  integración económica, social, cultural y ambiental de toda una región. Hoy, nuevamente cobra vigencia en las relaciones políticas y culturales de estos países”, dijo Juan Luis Isaza Londoño, Director de Patrimonio del Ministerio de Cultura de Colombia.

Sobre el Qhapaq Ñan o Sistema Vial Andino

El Qhapaq Ñan era la espina dorsal de una vasta red de caminos que se extendía a lo largo de miles de kilómetros. Creado en uno de los entornos naturales más hostiles del planeta, ese sistema vial es una de las realizaciones más colosales del ingenio humano.

Los Incas supieron articular todo el conocimiento andino y enlazar con acierto redes de caminos regionales que habían empezado a formarse 2 mil años antes, y lograron ponerlas al servicio de un Imperio, jalonándolas de centros de producción, establecimientos de comercio y lugares de culto. Esta prodigiosa unificación se consiguió en menos de un siglo, sin ayuda de la rueda y con única fuerza motriz del hombre y los camélidos andinos.

Gracias a un eficaz sistema de relevos, las mercancías circulaban rápidamente y los chasquis, mensajeros del Inca, recorrían a pie desiertos, valles y junglas, desde las cumbres nevadas de los cerros al litoral del Pacífico. El Qhapaq Ñan encierra también un tesoro de innovaciones tecnológicas de los incas para allanar terrenos, cultivar zonas áridas, transportar alimentos y crear sistemas de drenaje y de abastecimiento de agua a distancias increíbles, venciendo las variaciones de la temperatura y el viento.

La región cuenta ya con numerosos sitios inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial. Sin embargo, se establecerá por primera vez, un plan de gestión integral de todos ellos para salvaguardar al mismo tiempo, un patrimonio natural –cuya biodiversidad es una de las más ricas del planeta– y un patrimonio cultural que incluirá las tradiciones indígenas y locales. Se trata de proteger el sistema de forma integrada y promover con ello una cooperación que abarque en su conjunto un itinerario cultural de dimensión continental.

“Debido a sus ramificaciones culturales, técnicas y simbólicas, este proyecto está a la altura de las ambiciones de la Unesco y representa un mensaje de gran fuerza para todas las naciones del mundo. Gracias a él, la Convención del Patrimonio Mundial se adentra plena y efectivamente en el siglo XXI. Además, no sólo va a impulsar los trabajos de investigación durante varias generaciones, sino que va a constituir un modelo metodológico para otros proyectos a escala continental, como los relativos a la Ruta de la Seda o las Vías Romanas”, aseguró Irina Bokova.

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