“Los Simpson y la filosofía” en la Feria del Libro de Bogotá

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“Este libro no busca reducir la filosofía a un mínimo común denominador: al contrario, esperamos conseguir que nuestros lectores no especializados lean más filosofía”, William Irwin.
Que mejor que la sátira simpsoniana para que expertos y curiosos se acerquen a probar las mieles de esa antigua forma de pensamiento llamada filosofía. Nadie como Homero para entender que la virtud aristotélica puede ser contemporánea o los silencios de Maggie para captar la potencia de la sabiduría oriental. Pocos se atreverían a retar a Lisa en medio de una clase, pero cualquiera puede insultarla en los pasillos porque el intelectualismo en América no es algo de lo que la gente se sienta orgullosa. O Bart, mejor dicho: el pequeño Nietzsche, ¿quien más preciso para mostrarnos las bondades del mal que ese díscolo preadolescente?
Dividido en cuatro partes, en primer lugar el libro disecciona cada personaje comparando sus actitudes y muecas principales con algún importante personaje de la historia de la filosofía. En la segunda, los protagonistas dejan paso a los temas típicos de la: la ironía, el sexo, el amor… La tercera parte se titula No he sido yo: La ética y Los Simpson. Finalmente, Barthes, Marx y Heidegger completan la parte dedicada a Los Simpson y los filósofos, última zona, quizás un poco más densa y difícil por los autores tratados, que borda con frescura un tomo dedicado a la risa y a la seriedad, a lo bueno y a lo malo, a lo divino y a lo humano, a la vida misma y a la manera en que ésta toma como modelo a una serie de dibujos animados. La lista entera de capítulos culmina un volumen lleno de desparpajo bien trabado.

simpson“Este libro no busca reducir la filosofía a un mínimo común denominador: al contrario, esperamos conseguir que nuestros lectores no especializados lean más filosofía”, William Irwin.

Que mejor que la sátira simpsoniana para que expertos y curiosos se acerquen a probar las mieles de esa antigua forma de pensamiento llamada filosofía. Nadie como Homero para entender que la virtud aristotélica puede ser contemporánea o los silencios de Maggie para captar la potencia de la sabiduría oriental.

Pocos se atreverían a retar a Lisa en medio de una clase, pero cualquiera puede insultarla en los pasillos porque el intelectualismo en América no es algo de lo que la gente se sienta orgullosa. O Bart, mejor dicho: el pequeño Nietzsche, ¿quien más preciso para mostrarnos las bondades del mal que ese díscolo preadolescente?

Dividido en cuatro partes, en primer lugar el libro disecciona cada personaje comparando sus actitudes y muecas principales con algún importante personaje de la historia de la filosofía. En la segunda, los protagonistas dejan paso a los temas típicos de la: la ironía, el sexo, el amor… La tercera parte se titula No he sido yo: La ética y Los Simpson.

Finalmente, Barthes, Marx y Heidegger completan la parte dedicada a Los Simpson y los filósofos, última zona, quizás un poco más densa y difícil por los autores tratados, que borda con frescura un tomo dedicado a la risa y a la seriedad, a lo bueno y a lo malo, a lo divino y a lo humano, a la vida misma y a la manera en que ésta toma como modelo a una serie de dibujos animados. La lista entera de capítulos culmina un volumen lleno de desparpajo bien trabado.

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