Armando Villegas el artista peruano más colombiano

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Llegó a Colombia en 1950 y desde 1993 es ciudadano colombiano, pero desde siempre ha sido artista y guerrero de la plástica latinoamericana y nacional.

Por Yeiver Rivera Díaz

Armando Villegas nació en Pomabamba, Ancash – Perú en 1926, llegó a Colombia en diciembre de 1950 en la búsqueda de una beca para estudiar Bellas Artes y se enamoró del país donde se quedó definitivamente.

En 1993 el presidente César Gaviria Trujillo le entregó la cédula colombiana en la que oficialmente fue declarado ciudadano colombiano. Es uno de los más grandes artistas plásticos de todos los tiempos, quien en septiembre de este año cumple 86 años de edad, la mayoría de ellos, dedicados a la pintura.

Cuando llegó al país empezó a trabajar en la Galería el Callejón como ayudante de medio tiempo y el resto del día estudiaba. Allí conoció a Álvaro Mutis, a quien le pidió que le escribiera las palabras de presentación para su primera exposición; semanas después Mutis le dijo que no había tenido tiempo y le recomendó que un amigo lo podía hacer. Así conoció a Gabriel García Márquez, quien escribió la presentación de aquel catálogo inaugural. Gabo también estaba en sus inicios y sus búsquedas, y desde entonces conservan una prolongada amistad.

Es uno de los precursores del abstraccionismo en Colombia, aunque muchos opinan que fue el alemán Guillermo Wiedemann, lo que no es cierto. “Cuando conocí a Guillermo, éste era un artista figurativo y desdeñaba de la abstracción. Fue por consejo de su esposa Cristina que exploró en aquel territorio que le parecía facilista. Sin embargo creo que su arte es anecdótico, porque se puede ser anecdótico en el arte abstracto, lo cual muchas veces se ignora” dijo el artista en una entrevista.

En Colombia fue él quien comenzó la investigación en contra de lo figurativo al lado de Eduardo Ramírez Villamizar y Guillermo Silva Santamaría. De ahí que en el año 1958 obtuvo el segundo puesto en el Salón Nacional de Artistas con un cuadro abstracto: Azul violeta verde luz, superado únicamente por Fernando Botero. “Esta era la primera vez que alguien concursaba con una obra de ese tipo”, recuerda el maestro VILLEGAS.

En el año 1953 se inició en la docencia y en 1954 realiza el primer programa de arte en televisión al lado de Martha Traba. Su actividad como docente la ejerció de 1958 a 1964 en la Universidad de los Andes. Después, durante 1965 y 1966 estuvo en la Universidad Javeriana y de 1973 al 2000 hizo parte de la Universidad Nacional. En 1986 cuando se celebró el centenario de la Escuela de Bellas Artes de Bogotá, fue nombrado como su director. En aquella época fueron sus alumnos grandes artistas colombianos como: Luis Caballero, Beatriz González y Ana Mercedes Hoyos, entre otros.

Villegas_en_su_estudio

Las obras de Armando Villegas más reconocidas en todo el mundo, y una de las más plagiadas también, son sus guerreros que no tienen ningún significado o apología a la guerra, sino que son retratos imaginarios, entre lo real maravilloso y el realismo fantástico, que ya hacen parte de nuestra iconografía plástica.

Son conquistadores, otros caballeros incas, la mayoría retratos imaginarios con coraza y yelmo de quienes asoman un universo de seres como: penachos de plumas, lagartos, colibríes, serpientes aladas, rostros, ramajes,… quizás caprichos oníricos del artista que nos llevan a recordar no sólo la mitología prehispánica, sino también un mundo irracional.

En junio de 2011, el Congreso de la República, en cabeza del Senador Armando Benedetti lo condecoró por su aporte al arte colombiano, la que se suma a la entregada en 1993 también por el Congreso de la República de Colombia, en el grado de Comendador y a la Gran Orden Ministerio de Cultura en 2007.

Sus obras se han expuesto en París, Nueva York, Madrid, Tokio, Seúl, Ginebra, Basilea, Miami, Lima, Caracas, Quito, Ciudad de Panamá, Santo Domingo, San Juan de Puerto Rico, Bogotá, entre otras y en ferias y bienales de Nueva York, Madrid, Osaka, Sao Paulo, México, Miami y Bogotá.

En la actualidad llega a los 86 años de edad y no para de pintar, leer y enseñar. Todos los días se dedica a este oficio en su estudio que permanece lleno de arte, literatura y evocaciones plásticas. En cada rincón del mismo hay obras de arte, la mayoría son elaboradas con desechos que encuentra en cualquier calle de la ciudad y que recoge para volverlos una creación pictórica.

En la actualidad sus obras se exponen en dos exposiciones colectivas que se llevan a cabo en Bogotá. Una en la Galería Alonso Arte al norte de la ciudad y la otra en el Museo Internacional de la Esmeralda donde varios artistas le rinden homenaje a esta preciosa piedra colombiana.

Su obra perdurará por siempre, y hoy queremos que sus creaciones, las que se mantendrán en la posteridad, sean reconocidas por todos los colombianos, que se le rinda un homenaje en vida ya que en cada despertar continúa trabajando para engrandecer el nombre de Colombia a través de sus creaciones y que las futuras generaciones conozcan la obra de Armando Villegas y se enamoraren de ella, así como lo hemos hecho todos los colombianos amantes de la plástica

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