¿Hay temas vetados en los medios de comunicación privados?

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Medios_amordazados

Por @reporaso En manos de tres poderosos grupos económicos están los principales medios de comunicación del país. Otra forma de ejercer la censura, por el bolsillo.

En manos de tres poderosos grupos económicos están los principales medios de comunicación del país. Dicha situación lleva a que el alcance de estos medios, en muchos casos, vaya hasta donde sus propietarios y sus intereses lo permitan.

Rcn Televisión, y Rcn Radio que agrupa al menos a 100 emisoras le pertenecen a la familia Ardila Lulle. La familia Santo Domingo tiene entre sus empresas a Caracol Televisión, el Diario El Espectador y a Blu Radio. Y el banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo es el propietario de la Casa Editorial El Tiempo.

Esos lazos, según el analista de medios, German Yances, determinan cuáles temas se pueden tocar y cuáles no.

“En la medida en que la propiedad de los medios cae en manos de grupos económicos llenos de intereses por todos lados, la gerencia de esos grupos determina qué se investiga, qué se publica, qué no se pública. El gran perjudicado con esto es la democracia, es la información, es la sociedad colombiana que está siendo manipulada, qué está siendo mal informada”, explica el analista.

Una muestra de los múltiples intereses de los dueños de los medios de comunicación está en el Grupo Ardila Lulle.

En la lista de sus empresas están: Postobon, los ingenios azucareros Incauca y Providencia, el equipo de fútbol Atlético Nacional, entre otros. ¿Se habla en RCN Televisión o en las emisoras del grupo  de los escándalos que sacuden a las empresas de la familia?

La respuesta la tiene el periodista independiente Héctor Mario Rodríguez, director del portal económico Primera Página. “En RCN solamente se puede tomar productos Postobón, están prohibidos los demás productos, lo que ya muestra una influencia clara sobre cómo se manejan esos conglomerados. Sí eso sucede sólo con el consumo interno de sus trabajadores, imagínese con la información, obviamente que hay una presión absoluta, absurda, autocensura (…) Eso es casi un acuerdo tácito entre el empleado y el empleador”, sostiene el comunicador.

Un ejemplo se dio cuando Postobón, que controla el 60 por ciento del mercado de las bebidas, fue acusada por el exjefe paramilitar Salvatore Mancuso de financiar al grupo ilegal con 7 mil dólares mensuales.

Ese tipo de acusaciones no fueron divulgadas por los medios de comunicación que pertenecen al conglomerado.

“Con respecto a la posible vinculación de estos grupos o alianzas o pagos de mordidas o que aceptan el chantaje de grupos al margen de la ley, lo que uno encuentra es que los medios no hablan de esos. Son noticias que terminan como encapsuladas y entonces no se habla de eso y hoy día, en el escenario moderno, lo que no se publica, prácticamente nunca ocurrió”, señala Yances.

No sólo el Grupo Ardila Lulle ha asumido estas prácticas. Acusaciones similares enlodaron a Bavaria, hoy Sab Miller, cuyo segundo mayor accionista es el Grupo Santo Domingo.

El coordinador del observatorio de Medios de la Universidad de La Sabana, Juan Carlos Gómez, explica que es común que los medios de comunicación guarden silencio ante temas comprometedores.

“Se disfraza con el silencio. Esa situación genera desconfianza, hay que entender que uno de los patrimonios del periodismo de todos los tiempos ha sido la credibilidad, esa credibilidad se mengua, esa confianza se revalúa y los públicos que no son bobos toman también sus decisiones”, dice Gómez.

Una de las mayores preocupaciones de los analistas es la adquisición de la Casa Editorial El Tiempo por parte del hombre más adinerado de Colombia: Luis Carlos Sarmiento Angulo, controla el 30 por ciento del mercado de crédito y tiene inversiones en hoteles, el sector energético y de la construcción.

“Uno se pregunta cómo los medios de Sarmiento Angulo van a informar al país sobre los desarrollos del negocio de la banca, si Sarmiento Angulo es uno de los dueños mayoritarios de la banca colombiana con qué independencia se van a estar anunciando”, argumenta Germán Yances.

Otro tipo de autocensura se está imponiendo en los medios. Algunos están optando por no publicar información que afecte a las empresas que destinan grandes sumas de dinero en publicidad.

El periodista Daniel Pardo, quien hasta hace una semana era columnista del portal de Internet Kien y Ke, sostuvo que cadenas como La W Radio, dejaron de hacer denuncias contra la multinacional Pacific Rubiales por esta causa. Pardo fue despedido por sus señalamientos

Cuando los medios no dependen de la financiación de grandes empresas es más fácil denunciar. Por ejemplo, desde Primera Página Héctor Mario Rodríguez, ha publicado investigaciones contra la empresa canadiense.

“Lo más grave del asunto es que quiénes hablan desfavorablemente sufren sus consecuencias, eso ha sucedido conmigo, yo tengo cuatro demandas, una en Miami, dos en Toronto y una en Colombia de Pacific Rubiales por hablar de cosas negativas que ellos no quieren que se conozcan en Colombia”, revela Rodríguez.

La fortuna de Luis Carlos Sarmiento asciende a 10.500 millones de dólares y en 2012 el grupo Ardilla Lulle registró ventas por 6.2 billones de pesos. Estas cifras según los analistas, dejan claro para estos grupos económicos, más que ser un negocio, los medios de comunicación son el mecanismo que tienen para influir en la sociedad y en los círculos de poder.

http://www.radionacionaldecolombia.gov.co/component/topcontent/article/1-noticias/31226-informe-especial-los-temas-vetados-en-los-medios-de-comunicacion-privados

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