“El faro”, una historia de amistad y lealtad entre desconocidos

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faroDespués de haber participado en el Festival Internacional de Cine de Cartagena o el Sydney Latinoamerican Film Festival, entre otros, «El faro» se exhibe en las salas de cine colombianas. 

Por: Carlos Castro*

Soledad, amistad y lealtad, son tres de los sentimientos y emociones que se encuentran durante los 120 minutos de la película del maestro Pacho Bottía, historia que transcurre en torno al faro que se eleva en un morro, frente a Santa Marta.

En esta cinta se comprueba que las historias sencillas pueden estar cargadas de trasfondos, convirtiéndose en acaparadora de la atención de sus espectadores.

Excelente fotografía que corrió por cuenta de Pacho Gaviria, en donde se pueden apreciar desde la exuberancia de los paisajes costeños, hasta los gestos interpretativos de los personajes, contextualizando los momentos fundamentales para contar la historia.

Si hablamos de la música, que estuvo bajo la responsabilidad de Julio Reyes, esta se emplea de manera racional, sin excederse y más bien complementando las sensaciones que director y actores quieren transmitir, aquí la música se convierte en ese actor invisible que resalta las escenas de una manera acertada.

Cuando se piensa en el montaje de una película en donde hay pocos actores y pocas locaciones, se puede creer que es sencillo, algo que necesariamente no es tal, en «El faro» Iván Wild se esforzó porque las imágenes no fueran repetitivas y que la concordancia de la historia dialogada con la visual dejara apreciar lo que seguramente un maestro como Pacho Bottía planeaba cuando hizo el guión junto a Carlos Franco.

En cuanto a los actores, es agradable ver nuevamente a Karent Hinestroza, esa negra bella y talentosa que sorprendió hace un año en la película «Chocó», en «El faro» personificando a Ofelia ratifica el camino que ya emprendió y que cada vez se afianza con más fortaleza y personalidad.

Andrés Castañeda, a quien vimos como un sargento duro, casi sin sentimientos en «El paramo», ahora en «El faro» encarna a Genaro Torres, un ex policía con alto sentido de la lealtad y de la justicia, Andrés deja ver su capacidad histriónica y que su labor en la actuación se afianza en el cine con faso firme.

Roger Perea uno de esos actores naturales quien en esta película asume a Ángel Porras, un hombre que sacrificó lo mas importante en su vida por su alto sentido de responsabilidad de cuidar que «El faro» funcione sin tropiezos y pensando en que es esencial para los capitanes de barco y para la Santa Marta de la que se siente orgulloso de saber que es la ciudad más antigua de Latinoamérica.

Petrona Martínez, a quien con esta participación especial nos avergüenza no decirle doña Petrona, esta mujer que en la música folclórica es una de las maestras actuales, en su actuación hace que se nos olvide que es cantante porque interpreta un mujer humilde, amorosa, dedicada y sencilla, tal y como es en la vida real. Su actuación, aunque corta, logra dibujar a Dolores una abnegada mujer que abandonó a su esposo aunque nunca lo dejó de amar.

Dos consagrados actores, Yuldor Gutiérrez y Juan Ángel, también aparecen en la cinta con papeles cortos pero que se convierten en los que desatan un cambio total en uno de los personajes. Su corta participación es esencial en la película.

El maestro de la dirección Luís Fernando «Pacho» Bottía nos vuelve a traer una historia que aunque pareciera muy local, eso la hace más universal, remontándonos la imaginación y el recuerdo a una de su más consagradas, La boda del acordeonista de 1986, que aunque se desarrolla en la costa norte colombiana, pudiera ocurrir en los andes, la llanura o las selvas, de cualquier parte del mundo.

*Nota publicada originalmente en la Revista del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, Ficci, 2013.

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