Cuatro artistas y una nueva mirada a Débora Arango en el Museo de Arte Moderno de Medellín – MAMM

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Imagen suministrada por comunicaciones del Museo de Arte Moderno de Medellín

El MAMM presenta desde septiembre cuatro proyectos inéditos en Colombia y una experiencia inmersiva sobre Débora Arango, mientras Rafael Tamayo impulsa nuevos públicos, circulación artística y conexiones internacionales

05 sep 2026. El Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM) prepara una nueva temporada que busca ampliar la manera en que sus visitantes se relacionan con el arte. Desde el próximo 10 de septiembre, cuatro proyectos curatoriales inéditos en Colombia, instalaciones sonoras y nuevas tecnologías ocuparán distintos espacios del Museo en un ciclo que permanecerá abierto hasta el 28 de marzo de 2027.

La programación reúne a tres artistas colombianos con reconocimiento internacional y a un creador francés que llega por primera vez a Colombia. Sus obras transitan por asuntos como el territorio, la memoria, la conservación, el paisaje y las posibilidades que ofrecen las nuevas formas de creación.

A esta programación se sumará, desde el 25 de septiembre, una experiencia interactiva dedicada a Débora Arango, una de las figuras centrales del legado artístico que el MAMM ha custodiado e investigado durante más de cuatro décadas.

Nuevas miradas

El recorrido comenzará con Los años de la piedra, de Pedro Gómez-Egaña, artista colombiano nacido en Bucaramanga y radicado en Oslo. Su propuesta establece una relación entre lo doméstico y lo geológico y pone sobre la mesa temas como la industrialización, la extracción de recursos, la transformación del paisaje y la historia del edificio que actualmente ocupa el MAMM.

También estará Gala Porras-Kim, colombiana, coreana y estadounidense, radicada en Los Ángeles, quien tendrá su primera muestra institucional en Colombia. Su trabajo gira alrededor de las maneras en que las instituciones conservan, clasifican y construyen relatos sobre los objetos culturales.

Desde otra perspectiva aparece La boca donde el agua engendra el agua, de Astrid González. La artista parte del océano para hablar de memoria, transformación y resistencia, mientras incorpora prácticas, imaginarios y saberes afrodescendientes. El proyecto retoma además la iniciativa del Programa C, que reserva un espacio de la programación del Museo para prácticas de artistas y curadoras locales.

El cuarto proyecto es Enjambre, del artista sonoro francés Félix Blume. La instalación reúne 250 pequeños altavoces, cada uno encargado de reproducir el sonido de una abeja en pleno vuelo. La propuesta convierte la escucha en una experiencia espacial y cruza grabación de campo, tecnología y entorno.

Débora Arango

El quinto piso del MAMM tendrá, entre el 25 de septiembre y el 25 de octubre de 2026, una programación especial con Débora Arango: mirar sin miedo. La experiencia representa un nuevo paso en la manera de presentar el legado de la artista.

Después de más de 40 años de custodia e investigación y de más de 70 exposiciones individuales lideradas por la institución, el Museo incorpora realidad aumentada y proyecciones de gran formato para presentar a Débora Arango desde una perspectiva distinta.

El MAMM presenta a la artista como nunca antes lo había hecho.

La apuesta busca acercar su legado crítico y libertario a jóvenes audiencias y visitantes internacionales. La experiencia tendrá 16 funciones diarias, cada 30 minutos, entre las 11:00 a. m. y las 6:00 p. m.

Detrás de este cambio está la visión de Rafael Tamayo Franco, quien asumió la dirección del MAMM en diciembre de 2025. Doctor en Historia por la Universidad Nacional de Colombia y con más de 17 años de trayectoria en gestión cultural, Tamayo plantea una etapa marcada por la búsqueda de nuevos públicos y el fortalecimiento de alianzas internacionales.

“Un museo no puede esperar que la gente venga porque sí”, plantea Tamayo. Para el director, el desafío consiste en encontrar nuevas formas de acercarse a las personas y ofrecerles razones para regresar.

Más conexiones

La apuesta del MAMM no se limita a modificar la experiencia dentro de sus salas. También busca fortalecer la relación entre el Museo y el ecosistema cultural de Medellín, en una ciudad que, según Tamayo, cuenta con una escena que merece conectarse más con lo que ocurre en otros lugares del mundo.

“Queremos traer artistas y proyectos internacionales, pero también abrir caminos para que el arte colombiano circule”, señala el director.

Esa intención implica una relación más estrecha con artistas, instituciones, universidades, galerías, centros culturales y otros actores del sector. La idea es que el Museo funcione como un punto de encuentro y no como un espacio aislado de las dinámicas culturales de la ciudad.

En 2026, el MAMM cumple 48 años y cuenta con una colección de más de 2.500 obras. El nuevo ciclo representa, así, una parte de la ruta que Rafael Tamayo Franco quiere consolidar durante esta etapa: más acceso, nuevos públicos, mayor circulación del arte y una conexión más estrecha entre Medellín y la escena cultural internacional.

El próximo ciclo no solo propone nuevas exposiciones. También plantea una pregunta sobre el papel que debe asumir un museo frente a públicos que cambian, tecnologías que transforman la experiencia artística y una escena cultural que busca dialogar cada vez más allá de sus fronteras.

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