¿Llegó la hora de revitalizar la Feria Internacional del Libro de Bogotá?

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La disminución de asistencia de público, el costo de las boletas, la incomodidad de Corferias en los días de mayor afluencia y la reducción de calidad en la programación, hace pensar que la Feria Internacional del Libro de Bogotá requiere una revitalización.

04/Mayo/2024. Quienes hemos visitado anualmente la Feria Internacional del Libro de Bogotá nos hemos enamorado del significado que tiene encontrar novedades, joyas literarias, escuchar y ver a los autores, usar la conversación para conocer futuros amigos y rodearse de nuevas y jóvenes generaciones que encuentran en los libros sus pasiones.

Sin embargo, se hace evidente lo incómodo que para los visitantes resulta la estreches de Corferias que en masa acuden los sábados, domingos y días festivos. El costo de la boleta, que en 2024 fue $12.000 para adultos, $10.000 para estudiantes y $9.500 para niños entre 6 y 12 años,  hace que las personas piensen dos veces si visitan o no la Filbo.

La Cámara de Comercio de Bogotá, como aglutinador del sector comercial de la capital colombiana, también tiene entre sus afiliados al literario en todos sus aspectos, desde las editoriales hasta los comercializadores, y por consiguiente quiere aprovechar sus instalaciones feriales como fuente de ingreso a través de la boletería y el alquiler de espacios.

Los expositores que acuden al alquiler de un espacio, sin importar el tamaño y músculo financiero, coinciden en afirmar que el alto costo del metro cuadrado y recursos adicionales durante la Filbo se convierten en obstaculos. Los restaurantes y demás expendios de bebidas y comidas parecieran insuficientes para la cantidad de visitantes en los días de mayor afluencia.

Estamos en tiempos de toma de conciencia sobre la contaminación auditiva. En algunos lugares de la Filbo el sonido a volumen alto hace estresante el caminar por los pasillos entre expositores. La Filbo es un evento de organización privada que cuenta con apoyos estatales y abierta al público, lo que genera un grado de responsabilidad con los asistentes así que valdría la pena que la Cámara de Comercio de Bogotá y la Cámara Colombiana del Libro contaran con la asesoría de la Policía de Medioambiente para evitar la polución sonora.

En la Cámara de Comercio de Bogotá hay expertos suficientes para analizar fórmulas que beneficien a los expositores y visitantes que tienen en la Feria Internacional del Libro de Bogotá un espacio y segmento de tiempo anual para dejar volar la imaginación e invertir en el acervo intelectual personal, que a la larga es el de la sociedad.

Propuestas

  • Precio de la boleta: De lunes a viernes el precio se puede reducir, ofertas de 2 x 1 o paquetes familiares con un máximo de asistentes por paquete.

 

  • Espacio: Reemplazar las boletas por manillas de seguridad y extender actividades a Agora, descongestionando un poco a Corferias. Las manillas serían de un color por día y de acabarse los colores se acude a combinaciones bicolor.

 

  • Programación: balancear un poco la programación de tal manera que entre semana sea un poco más atractiva. Para contrarrestar la disminución de público se pueden grabar en audiovisual las actividades más atractivas y luego en una plataforma de video paga, a un precio módico, casi simbólico, las personas interesadas puedan acceder a estas.

 

  • Géneros literarios: Aumentar la presencia de actividades en torno a la literatura llamada de desarrollo personal. Las listas de libros más vendidos siempre tienen en su mayoría títulos de este tipo de literatura, sin embargo no se refleja en la programación de la Filbo que le da prioridad a la ficción y la no ficción.

 

  • Panelistas invitados: La afirmación “Los mismos con las mismas” se ha escuchado en las últimas Ferias del Libro de Bogotá. Los visitantes quisieran oír más a quienes hacen cultura en las regiones, a intelectuales de minorías étnicas y profesionales que en estos tiempos  tecnológicos han estado más cercanos a la gente en zonas y sectores apartados.

Soluciones pueden encontrarse y proponerse, siempre pensando en revitalizar la Filbo y complacer a muchos visitantes, dentro y fuera de Bogotá y Colombia.

En 2025, cuando se realice la edición 37 de la Filbo, España será el país invitado y seguramente brillará por su presencia, causando que la asistencia a la Filbo sea extraordinariamente mayor a las vistas en los últimos años, la Cámara de Comercio de Bogotá y la Cámara Colombiana del Libro no deben escatimar recursos para que visitantes y expositores queden satisfechos.

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